Primero empiezo con ese lobulo tuyo que me llama a gritos que lo muerda...
Bajo a tu cuello... tu torso desnudo... y aprovecho para morderte un pezón...
Te meto la mano por dentro del pantalon para notar esa polla tuya que empieza a palpitar...
Sólo de notarla empiezo a sentir como se humedece mi entrepierna...
Me encanta sentirla... tanto que no me puedo resistirme... te bajo los pantalones y me la meto en la boca...
Me la voy a comer entera... es más, quiero que te corras en mi boca...
Juego con el piercing de mi lengua en tu capullo mientras te aprieto un poco los huevos... tanto para que te de "cosilla" y te estremezcas un poco pero sin hacerte daño...
Abro bien la boca y bajo poco a poco hasta que me llegue a la campanilla...
Quiero saborearla entera, milímetro a milímetro...
Subo también despacio, pero esta vez sacando un poco los dientes... para que te vuelvas a estremecer dentro de mi...
Hasta volver a tu capullo...
Lo empiezo a chupar y lamer como un cucurucho de helado que se empieza a derretir...
Estoy tan excitada que quiero probar a que sabes...
Como si no hubiera mañana me pongo a lamerla de arriba a bajo... por todos lados... como si me hubiera vuelto loca...
Joder... está tan dura... y yo tan mojada...
Me subo encima tuya y me la meto como si fuera un puñal en el corazón de un enemigo...
Dios... como la noto...
La saco y repito el movimiento, notando en todo su esplendor dentro de mi...
Y otra vez...
Y otra...
Quiero clavarmela hasta el fondo...
Quiero sentir como te corres dentro de mi...
Que te corras como no te has corrido en tu puta vida...
Diosssssssssss
Muy bien hecho... ya te puedo desatar del cabecero de mi cama.
jueves, 29 de septiembre de 2016
lunes, 29 de junio de 2015
Capítulo 8. Los amantes de Anabel.
El otro día me preguntó el Vasco qué con cuantos tíos me
había acostado en el Badoo, como intentándome ofender o algo así… yo le
pregunté que con cuántas se había acostado él a lo largo de su vida, “con más
que tú, pero por edad” (él tiene 38) le insistí y sacó como unas veinte… y yo
“ajam… pues más o menos igual... lo que pasa es que tú ha sido en veinte años y yo
en año y medio… pero el total es más o menos” blanco se quedó... jajaja.
La verdad es que no llevo la cuenta exacta… al principio sí
que me lo apuntaba mentalmente… a ver, voy a intentarlo:
·
El
padre adultero. Mi primera vez y fue para coronarme. No es que tuviese pareja,
que me lo olía, es que tenía un niño (me enteré al subirme al asiento trasero
del coche, por la sillita) y otro de camino… De eso me enteré por su mujer al
día siguiente, porque además de adultero era gilipollas. Se quedó dormido con
el Badoo abierto y con una conversación mía subidita de tono… Casi me muero,
pero eso es otra historia.
·
El
Comecoños. Qué indignado se quedó porque no llegué al orgasmo mientras estaba
ahí buceando… y es que pobre, en su defensa diré que me pilló en plena “re
exploración de mi cuerpo”.
·
Antoñito.
A éste le dediqué el Capítulo 4… Fue el que me desvirgó el culo, entre otras cosas… ufff.
·
Militar
nº 1, nº 2, nº 3… Policía nº 1, nº 2, nº 3… Creo que más de la mitad de las
Fuerzas del Estado están en el Badoo, y de ellas al menos el 80% tienen pareja
(cuidadín esas novias) Ya hablaré sobre ellos porque “telita”.
·
Nachete.
Ay “mi” Nachete… Buscar el post de Nachete… A las mentes más calenturientas
creo que les gustará.
·
El
Vecinito. Otro que se merece un post para él solito… Será una historia
agridulce, voy avisando.
·
El
Pesado de Arganda. No paró hasta que me mal folló en su coche, y luego el
“notas” quería repetir… Yo no caigo dos
veces en esa piedra, malgastaste tu oportunidad.
·
El
Pastelero. Con lo cachonda que me ponía por teléfono, lo bien que me comió el
coño, y cuando sacó esa churrilla… “Que
sí, que yo tendré el coño muy grande, pero es que tú tienes la polla muy
pequeña…”
·
El Enamorado.
Este es el del dicho “prometo prometo hasta que te la meto y una vez metido,
nada de lo prometido” ¿os suena? Pues sí, yo también caí, y dos veces además
porque “dame otra oportunidad, que he cambiado”. Momentos de debilidad tenemos
todos, y este era un osito achuchable… y más listo que el hambre.
·
El
Christian Grey… de palo. La primera y única (y espero que última) vez que he
rechazado un polvo. Prometía mucho. Quería llevarme a sitios oscuros… Me quería
hacer cosas que me intrigaban y excitaban bastante… Incluso me pidió que no
llevara pantis para que más adelante pudiera quitarme las bragas… ¿Qué pasó? Que las
citas a ciegas no suelen salir bien ¡Nunca quedéis con nadie sin verlo en foto
antes!
·
“Mami
que será lo que tiene el Negro…” ¿Os lo digo? Porque MADRE MÍA… No he gastado tanto lubricante en mi vida… y no pongáis los ojos en
blanco, que no era para mi culo (¿ESTAMOS LOCOS?) Fueron dos polvos ¿vale? Pero
mi entrepierna no es la misma desde entonces… Era grande incluso hasta para mí.
No es ningún mito lo que dicen de ellos… Ya os lo contaré exhaustivamente. No
apto para mentes sensibles.
·
El Summer
Lover. Un granadino que conocí donde veraneé con mi “tete”. “Qué bonita es
Calpe”. Creo que volví más blanca de lo que me fui… pareció que nos habíamos
ido de turismo sexual jajaja. Me hice un “último tango en parís” con él. Yo no
sabía que se pudieran hacer tantas posturas sexuales ni tener tantos
orgasmos seguidos hasta ese verano. Para mí también fue un reto, porque no le gustaba que
bajasen al pilón, le daba “cosica”, no lo disfrutaba…. Al final de mis
vacaciones cambió radicalmente de forma de pensar... Soy la puta ama de las mamadas ¿vale?
·
El Carnicero
Infiel. Que con su mujer “no folla”. Pues o es muy tonta tu mujer o es que la has
destrozado viva y se tiene que "reconstruir". Porque madre mía, cada
vez que viene me deja con las piernas temblando dos días. Ni gimnasios ni
hostias, con éste en 30 minutos es como correr una media maratón… Eso sí, bebed
antes mucha agua porque hay peligro de deshidratación.
·
Julito. Compi
de piso. Tengo que reconocer que tiene su morbo follarte a tu compañero de
piso. Hacer como si tal cosa delante de la tercera compi para empezar con las
insinuaciones y acabar follando en el sofá... Pero no lo volvería a hacer,
cuando se tuercen un poco las cosas se enrarece mucho el ambiente donde
convives. Eso sí, con él el cibersexo es brutal.
·
El Ingeniero
Opositor. A éste le gustaba poner el culo en pompa mientras se la chupaba a ver
“si colaba” (le nombro en el capítulo 6) Otra polla culera y otro que no me
duraba ni medio asalto.
·
El Gallego. El
embaucador por excelencia. Como me hizo el lío para un polvo de mierda…
·
El Conejero. Como
me la coló… nunca mejor dicho jajaja. Éste era del grupo de “los sobraos”… y es que perro ladrador… jajaja.
Hoy justamente me ha escrito otra vez por el Badoo, yo ni me acordaba de él…
hasta que me lo ha recordado y he dicho mismooooo “Sigue buscando, chaval”… Por
el nombre ya sabréis como le gustaba follar, ¿verdad?
·
Alfonso… Mi
único intento real de relación sentimental… y fallido. La primera toma sexual
fue un desastre pero luego “progresó adecuadamente”. Realmente un pro del sexo
oral, el cabrón tenía la clave, sabía dónde y cómo tocar. Lástima que para lo demás
resultó ser un gilipollas… “Virgencita, que me quede como esté”.
·
El Vasco. Yo
creo que el tío más raro con el que me he acostado, tanto como persona como en
el sexo… Seguiremos informando.
Por ahí tiene que ver alguno más, aunque no dignos de
mención. También estoy contando a los compañeros de cama, el cibersexo es otra
lista que me resultaría imposible de enumerar (¿suena muy de guarrilla? Jajaja)
Y también cuento amantes, no polvos. Con muchos repetí e incluso con alguno
practiqué un período de monogamia, no por compromiso, si no porque “andaba
cubierta”… Lo que veo es que no está mal ¿no? Jajajajajaja.
viernes, 12 de junio de 2015
Nachete vs Anabel. Sumisión consentida.
Soy una chica con mucho carácter,
es más, al principio acojono bastante. Además, soy de las típicas personas que prefiere
hacer algo ella misma en vez de delegar, suelo estar en
todos los “fregaos” para tener las cosas controladas. Pero tengo que admitir
que, con todo lo mandona que puedo llegar a ser, me excita bastante que me quiten el poder en
el ámbito sexual. Sí, me gusta que el tío en la cama me imponga su voluntad, y
si es a la fuerza… mejor.
No todos los chicos con los que he
estado han sabido hacerlo. Con algunos en alguna conversación se lo he dejado
caer pero, tras la excitación previa de sentirse machos alfa han demostrado no
dar la talla, teniéndome que poner, una vez más, yo al mando. Ojo, tampoco me
quejo, pero me gusta cambiar para variar.
El que sí dio siempre cumplió con mis expectativas
fue Nachete, un divorciado de 34 años, algo más bajito que yo (cosa no
difícil, yo mido 1’78) y delgadillo, pero todo fibra. Esa “poquita cosa” de
primeras hacía y deshacía a su antojo conmigo. No he tenido sexo más brutal que
con él, la química sexual entre los dos era impresionante. Sólo el saber que
estaba de camino me hacía ruborizarme y excitarme como una auténtica perra en celo
y cuando lo hacíamos era como dos trenes de direcciones opuestas que chocan, arrasando todo a su paso.
No he conectado tanto sexualmente en mi vida como con él. Hasta pensé en
volverme otra vez monógama, pero eso es otra historia más complicada de contar y tampoco viene al caso que nos concierne.
“Nena, voy para ya”. Con esa
frase yo ya corría a preparlo todo
para que estuviera perfectamente listo cuando llegara. Él se escapaba de ese trabajo
agotador suyo que le absorbía la vida, venía con su mono
de trabajo, y empezaba el primer ritual. Yo le abría la puerta escondiéndome detrás
para que no viera hasta cerrarla el conjuntito o disfraz que le esperaba. Él me
miraba de arriba abajo con esos ojos azules y esa expresión de enfado. Me
observaba atentamente mientras se quitaba las botas del trabajo “para no
manchar” y me besaba bruscamente mordiéndome el labio. Desde ese preciso
instante ya era suya, y como no tenía mucho tiempo siempre
íbamos directamente al grano.
El segundo ritual, hacer que me corriera en su
boca. Ya podía ser en la encimera de la cocina, en el sofá o directamente en el
suelo del hall. Nadie me ha comido el coño como me lo comía Nachete. Y es que
casi lo comía de manera literal. Sin miramientos, totalmente primitivo. Metía
la lengua por todas partes, lo mordía, lo succionaba… yo le cogía fuerte del
pelo, incluso tiraba de él porque el placer rozaba el dolor… él me miraba con
esos ojos azules, frunciendo el ceño, comunicando que ahí mandaba él y yo… me
corría viva.
El tercer ritual: la lucha de
poder. Besos con agresividad, agarrones de pelo hasta llegar a la cama… y el
forcejeo, que siempre ganaba él aunque yo le superase en tamaño. Y regresaba al
segundo ritual, esta vez totalmente inmovilizada hasta que conseguía
otra vez su objetivo. Nunca cambiaba su expresión, siempre me miraba con esa
cara agresiva, esa que hacía estremecerme y doblegarme a su voluntad.
Ha sido mi único amante que era
consciente, porque yo misma se lo hacía saber, que no era mi único amante. En
nuestras conversaciones diarias le hacía el parte de quién había estado en mis
bragas o quién iba a estar. Quería detalles escabrosos y yo aprovechaba exagerando
un poco la virilidad de sus competidores. Le jodía saberlo, pero no paraba de
preguntar… Así que cuando estábamos en la cama comenzaba su cuarto ritual: el castigo
sexual. Entre más forcejeos y batallas ganadas por él me hacía “arrepentirme de
mis pecados”, me obligaba a confesar que realmente los otros no daban la talla
como lo hacía él, que ellos no me daban el placer oral que me daba él, que
ellos no me follaban como me follaba él y que no me hacían correrme como me
corría con él. Y es que era la pura verdad. Cuando se sentía satisfecho de mi
confesión me hacía tal embestida que me extremececía por todos los poros de mi piel, sólo notando
como entraba dentro de mí hasta lo más profundo de mis ser. Y él se quedaba ahí,
con la intensidad del empujón mientras yo explotaba otra vez.
Cuando yo notaba un ápice de
flaqueza aprovechaba para meterme esa polla que sabía
manejar tan bien en mi boca, sedienta de venganza, ahora era yo la que le iba a
volver loca a él. Aún así,no me dejaba que la cogiera con las manos, sólo
con la boca, incluso me amenazaba cuando lo hacía… Si venía especialmente
cansado, yo aprovechaba para ponerme encima suya y follarle, agarrándole de la
cabeza, sin desviar nuestras miradas en ningún momento, encarándonos como
dos lobos alfa de distintas manadas, sacando dientes, para demostrar quién era
más poderoso que quién. Nachete era muy listo, él aprovechaba para reponer
fuerzas y cuando me quería dar cuenta volvía a estar encima de mí, imponiéndose
y ganando la batalla una vez más, haciendo que volviese a perder con un nuevo
orgasmo.
Victorioso, empezaba el último ritual: mi culo. Aprovechando esa polla suya, que entraba sola, me penetraba con lujuria, azotándome y manejándome a su antojo,
hasta que por fin, cedía de una vez con su eyaculación. Aunque hasta en eso era
agresivo. Ponía una cara de dolor mientras explotaba, sabiendo que él había
ganado muchas batallas pero al correrse por mí, perdía la guerra.
Ya tumbados en la cama, los dos exhaustos,
el paisaje era totalmente distinto. Ahora empezaban las caricias, los besos
dulces, las miradas sonrientes llenas de complicidad. Reponíamos fuerzas
hablando de nuestras cosas como dos buenos amigos, la lucha había terminado.
Nos vestíamos, íbamos al salón para seguir charlando mientras nos tomábamos una
coca cola a medias y nos fumábamos un piti. Ese era el tiempo que aguantaba en
mi casa, lo que tardara en terminarse el cigarro porque él sabía muy bien que
si se iba corriendo me sentiría sucia, y aunque me tratase como una zorra en la
cama me hacía sentirme como una princesa. “Nena, me vuelvo al trabajo”. Un
beso, una despedida… y hasta la próxima guerra, "nene".
miércoles, 3 de junio de 2015
Capítulo 7. Las fantasías de Anabel
El sexo es de lo mejorcito que se
ha inventado. Hay cientos de posturas y más por descubrir, las limitaciones, al fin y al cabo, las pone
cada uno… Así que ¡usemos la imaginación
señores! Con respeto y comunicación con la otra parte las posibilidades pueden
ser infinitas… Aquí os dejo unos pequeños ejemplos de una mente algo sucia…
·
Juego de roles. Tipo la colegiala y el profesor,
el jefe y la secretaría... Vestidos para la ocasión, por supuesto, y creando
una historia. Aquí se hacen las cosas bien o no se hacen. Ya sé que no son
roles igualitarios, pero ya he dicho en otras ocasiones que me pone muchísimo
que el hombre coja el mando en estas cosas, que me imponga su voluntad. ¿Topicazo?
¿Y quién dice que lo clásico no funciona? Dejad a un lado la quema de
sujetadores, poneros una minifalda y unas coletitas y dejar que “os enseñen la
lección”.
·
Follar en sitios públicos. El hecho de que te
puedan pillar… esa tensión de hacerlo bien pero rápido, sin poder gritar, tapando
las bocas… uniendo tensión, placer, morbo… una buena combinación ¿no creéis?
·
Crear una situación. Dos desconocidos en un bar,
una comida de negocios… Una fantasía que me encantaría cumplir es ir a un
restaurante a cenar, si es posible caro, con un bonito vestido y con un
conjunto interior sexy. Descalzarme un pie y juguetear con el paquete de mi
acompañante sentado en frente, haciendo presión, frotando de arriba abajo…
hasta notar su erección, todo esto mientras intenta pedir al camarero lo que vamos
a cenar. Estaría prohibido hablar del tema, por supuesto, hay que hacer como
que no pasa nada… Miradas desafiantes de “no hagas eso aquí” o “pórtate bien”
por su parte, y miradas de “no puedo evitarlo… soy una zorra sin control” por
la mía… Todo esto mientras hablamos del tiempo. En un momento determinado de la
cena me levantaría, le susurraría a mi acompañante al oído “voy un momento al
baño” mientras dejo caer en sus pantalones mis braguitas… Evidentemente, es una
señal para que me siga con discreción al baño… y me folle sin moderación en él.
Sin preámbulos ni tonterías, que meta la directa mientras me empotra contra la
pared del baño o encima del lavabo, nos corramos como benditos y se vaya. Yo me
acicalaría un poco y volvería a la mesa como si no hubiese pasado nada… ufff
¿alguien se apunta?
·
Una violación fingida. Es crear una situación
para “los más guarretes”, grupo en el que por supuesto me incluyo… El nivel de “intensidad”
se marca previamente según el nivel y sobre todo la confianza de la pareja.
Tampoco hace falta sacar cuchillos o mordazas, aunque ahí cada cual… Pero vamos
un simple que te sorprendan fregando los platos, por ejemplo (por el efecto
sorpresa sobre todo) puede ser increíble...
Me pongo (y mucho) en situación:
Yo, fregando los platos en pijama cortito, con mi coleta despelucha y mi
musiquita de fondo… de pronto me agarran por detrás violentamente, devorándome
el cuello, estrujando mis pechos con una mano firme mientras la otra se mete
entre mis bragas, apretando para que note en mi culo una erección sucia y descomunal
a partes iguales. Yo, después del subidón del momento, caigo que “estaba sola
en casa” con lo que me asusto, pero mi intruso
se da cuenta rápido y tapa mi boca para silenciarme, dejando descuidado ese
pezón que tenía agarrado, aunque lo compensa metiéndome hasta el fondo la mano
que jugaba “ahí abajo”, convirtiendo mi proyecto de grito de auxilio en un
aullido de placer. Él nota esa explosión de mis partes así que no se hace de
rogar. Hace que mi cabeza toque la mesa de la cocina, inclinándome sobre ella,
me baja el mini pantalón, hace lo propio con el suyo y me la clava sin
dilación, hasta el fondo, una y otra vez, salvajemente mientras me agarra del
pelo para moverme a su antojo para hacer que me corra por segunda vez, junto a
él…
¿Algo más atrevido? Llaman a la puerta y pensando que es tu compi
de piso/vecina/madre/quien sea abres la puerta como si tal cosa, en toalla,
porque te acabas de duchar… pero no, es él. El que te mira de manera lasciva en
el trabajo/el vecino que hace cumplidos soeces/algún antiguo amante/quien os
ponga más. Te dice algo ofensivo mientras intentas cerrar la puerta, pero él es
más fuerte que tú. Forcejeáis hasta que consigue entrar. Cierra la puerta de un
portazo mientras te agarra de la cintura violentamente, para que sepas que
estás a su merced. Te arrastra hasta la habitación y te tira a la cama arrancándote
la toalla y abalanzándose sobre ti. Tú forcejeas, cosa que le motiva más,
incluso te deja que ganes “alguna batalla”, le resulta divertido, porque sabe
que la guerra la va a ganar él. Consigue inmovilizarte, poniéndote las manos
encima de la cabeza/atándote al cabecero con su camiseta y te empieza a comer
entera, de arriba abajo: el cuello, los pechos… hasta llegar a ese coño con
vida propia, que tienes ya súper lubricado porque sí, estás muy cachonda aunque
no lo quieras reconocer… con lo que sólo con meter su boca en tu entrepierna
explotas de placer. Él te mira con esa cara de cabrón, te da la vuelta y te la
clava sin miramientos, totalmente encima tuya, notando su pecho en tu espalda
mientras te vuelve a devorar el cuello. Tú ya estas totalmente sometida, así que
coño, te dejas llevar como si no hubiera mañana…
Así podría tirarme horas y horas,
pero me encantaría que algun@ valiente me dejara algún comentario sobre que le
gustaría hacer o que le hicieran, yo cojo nota, nunca se sabe…
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